"Sobre el lado oscuro de las personas...."
Hace poco tuve la oportunidad de
ver la película “Crónicas” dirigida y
escrita por el ya aclamado Director ecuatoriano Sebastián
Cordero. La película es un reflejo de la dura sociedad Latinoamericana.
Fue inspirada en un suceso real, sobre la doble vida de un asesino
en serie de niños y la búsqueda de noticias sensacionalistas
por parte de un grupo de periodistas. Cordero en su cinta conduce
al espectador en el juego mental de manipulaciones y engaños
entre el periodista Manolo Bonilla(interpretado por el colombiano
John Leguizamo) y un humilde vendedor Vinicio Cepeda (Damián
Alcázar) que por cosas del destino cae preso de la manera
mas inusual y es para los ojos de Manolo es el principal sospechoso
de ser “el Monstruo de Babahoyo”. La productora del
programa Marisa (Leonor Watling) y el camarógrafo del canal,
Ivan (José Maria Yazpik), también serán testigos
y luego participes de este juego.
Si bien es cierto el guión
de “Crónicas” fue galardonado con el primer premio
en el Festival de Cine de Sundance 2002, para mi una película
resulta fascinante o no cuando te permite reflexionar sobre la vida
y todo lo que ella encierra. Crónicas es una película
con gran contenido moral, que escarba el espíritu humano
y que te envuelve psicológicamente de principio a fin, llenándote
así de miles de interrogantes. ¿Hasta donde es bueno
el juego de la Manipulación? ¿Que es lo moralmente
correcto por hacer? ¿Acaso nuestra verdadera naturaleza se
inclina hacia el lado oscuro y hacia la maldad? ¿Cuál
es el límite entre el bien y el mal? Y más interesante
aún: ¿realmente conocemos a las personas o solo “creemos”
conocerlas?
En algún momento de nuestras
vidas nos ha pasado que hemos tratado de mostrar solo nuestro lado”
bueno”, el lado aceptado por la sociedad, el lado aplaudido
por amistades y orgullo para familiares, pero así como amistades
buenas hay pocas, pocas son las personas que realmente nos conocen
o a las cuales les hemos abierto nuestra “cajita de Pandora”.
En repetidas ocasiones nos ha sucedido que conforme más conocemos
a las personas, nos damos cuenta que han sido unas completas desconocidas
o extrañas. Y no necesariamente significa que resulten personas
malas, solo que son diferentes o con una imagen muy distinta a la
del comienzo.
En “Crónicas”,
Cordero muestra la dualidad de vida de las personas. La cinta muestra
a Vinicio Cepeda como un esposo y vecino de buen corazón,
trabajador y vendedor honesto, que siempre ayudaba y trataba con
amabilidad a quien podía. Las personas tenían un criterio
tan bueno de él, que es gracias a sus tan convincentes testimonios
que él logra salir en libertad. Pero es de este mismo humilde
vendedor de Biblias, de quien los periodistas sospechan de tener
otro lado extremadamente oscuro, un lado dominado por la maldad,
con trastornos psicológicos tan profundos que sus acciones
no solo son terribles e imperdonables sino monstruosas. ¿Acaso
alguno de los vecinos o algún amigo se hubiera imaginado
esto? ¿Hubieran alguna vez dudado de su buena fe?... No,
Por supuesto que no. Para ellos, Vinicio seria el último
en ser apuntado o señalado como culpable. Pero, yo me pregunto.....¿Puede
ser que estas personas vivan engañadas o prefieran así
como muchas, evitarse problemas y vivir la vida en una burbuja o
una nube rosada con tal de no salir lastimados? ¿Podría
ser acaso que sentimos miedo e inseguridad de conocer el fondo de
una persona y optamos por la salida más fácil que
es hacerse el indiferente o el ingenuo?
Y que se puede decir de Manolo Bonilla,
el periodista, quien para la gente y colegas en el exterior es un
ejemplo a seguir y dueño de la verdad pero que en realidad
es un ser prepotente, arrogante, inescrupuloso, quien por la ambición
y con tal de obtener la primicia y el reconocimiento es capaz de
todo, inclusive de romper todas las reglas de ética y moral.
¿Y en cuanto a los otros dos periodistas, Marisa e Iván?
En una de las escenas finales, ellos también tienen la oportunidad
de contar la verdad, ayudar a la policía y revelar quien
es el violador y asesino de niños. Sin embargo prefieren
callar. ¿Pero acaso podríamos culparlos o juzgarlos?
¿Podríamos entonces creernos tan sabios como para
saber con certeza y entender lo que motiva a una persona a actuar
o no actuar de alguna manera? ¿Acaso nunca hemos estado en
los zapatos de Manolo, Marisa o alguno de los otros protagonistas?
¿Acaso nunca nos hemos dejado seducir por ese lado oscuro
y hemos mentido, callado, herido, hecho alguna maldad o inclusive
actuado de manera calculadora, irresponsable e inescrupulosa ya
sea por ambición, egoísmo o hasta miedo? Y Aun si
actuáramos así, ¿podemos catalogarnos o encasillarnos
como personas “malas”?...... Entonces, ¿Quien
es verdaderamente el monstruo? ¿Aquel q comete el crimen,
aquel que lo calla o aquel que lo juzga?
Tomando las palabras de Kahlil Gibran:
“La realidad de una persona no es en lo que te revela, sino
más bien en lo que no puede revelarte. Por lo tanto, si quieres
entender a alguien, no escuches lo que te dice, al contrario, escucha
lo que no te dice”.
Solo los tres periodistas saben
cuales realmente fueron sus razones para no decir ni una palabra
y callar. Pero es en ese precioso momento de la película
cuando en lugar de una respuesta solo se escucha el silencio, en
el que uno siente un vacío inexplicable porque Cordero exitosamente
enfatiza una realidad extremadamente oscura, cruda y amarga: que
el egoísmo y la ambición priman en la mente del ser
humano.
Para concluir con este articulo
y considerándome una persona idealista y utópica,
me inclino firmemente a pensar que el lado positivo de las personas
con sus virtudes y cualidades, siempre va a ser más representativo
y tendrá más valor que su lado negativo con sus defectos
y fallas. A fin de cuentas, el lado negativo y oscuro no es más
que el lado positivo deformado.
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