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"POLIFACETICO ALAN ALDA"
Si hay un actor al que todo el mundo
aprecia por su sencillez, naturalidad y al mismo tiempo dominio
de la actuación, este es Alan Alda.
Hace unos días, en el canal
de CNBC, este actor fue entrevistado por el periodista (y autor)
Tim Russert, con motivo del lanzamiento del libro autobiográfico
de Alda “Never have your dog stuffed and other things I have
learned” (Nunca hagan embalsamar a su perro y otras cosas
que he aprendido).
La razón del nombre del libro,
según el explicó en la entrevista, es que cuando era
pequeño tuvo Polio y le compraron un perrito que nombraron
Raphsody. Después de algún tiempo, el perro se atoró
y murió. Su padre había oído que los niños
aceptaban mejor la muerte de su mascota, si estaban presentes en
el entierro, así que lo llevaron al jardín de la casa,
donde iban a enterrar al animalito. En vista de que mientras más
cavaban, más duro lloraba Alan, decidió que mejor
mandaban a disecar al perrito. El taxidermista les preguntó
que cómo era la personalidad del perro. El asunto es que
el perro disecado quedó con una expresión feroz, que
en vida no tenía, aterrorizando a todo el que iba de visita.
Él comentó que esta experiencia le enseñó
que en la vida hay cosas que no se pueden ni deben arreglarse.
Su padre fue también un gran actor. Trabajó primero
como cantante pagado en la época de la Depresión,
pasando después al cine. Hizo el papel de George Gerschwin
en la película sobre su vida. Por la profesión de
su padre, la primera aparición de Alda en el escenario fue
a los 6 meses de edad. Entre bambalinas conoció a Mae West,
Búster Keaton, entre otros, que aparecían en el vaudeville,
género artístico célebre antes de existir la
TV y ser famoso el cine.
Su madre sufría de Esquizofrenia, enfermedad nerviosa que
confundía de pequeño a Alan al no saber qué
era verdad de lo que ella le decía porque esa enfermedad
hacía desvariar a su madre, la cual decía muchas cosas
que no eran realidad. El nunca supo si su mamá lo quería
hasta que cuando ella falleció, fue al Banco y en el casillero
de seguridad encontró una carta, un brazalete y una foto
dedicada a él en que le ponía “To my beloved
son” (A mi amado hijo).
Cuando tuvo la Polio, lo atendía una monja australiana que
le hacía un tratamiento muy doloroso que consistía
en aplicar calor altísimo cada 2 horas en las articulaciones
afectadas. Logró curarse por completo.
Durante su niñez tuvo educación en la casa con distintos
tutores, a quienes les hacía bromas. En una ocasión,
el día de April´s Fool. (el equivalente al día
de los inocentes nuestro), le brindó un sanduche al tutor,
que había hecho con un goldfish que se le había muerto
ese día en la pecera; a último momento se arrepintió
y trato de que no se lo comiera pero fue muy tarde y el tutor se
lo comió.
Por muchos años hizo la fantástica serie “Mash”
en el que hacía el papel del Dr. Hawkeye (ojo de halcón).
Todos los que hemos visto esta serie sabemos lo genial que estuvo
siempre AA y el resto del elenco. Esta serie marcó un hito
en la historia de la TV americana.
En un capítulo de “Mash”, actuó junto
con su padre, éste hacía también de doctor
y por el contenido del guión resulta que hacen una operación
juntos, el uno usaba una mano y el otro, la otra. Ese episodio fue
un éxito de ranking. Mientras hacía la serie, su esposa
Arlene y el resto de la familia permanecieron en New Jersey y él
se pasaba entre California y New Jersey.
Ha trabajado en cine, teatro y TV. Hace algunos años lo vi
en Broadway en una obra que se llamaba “Art” (si no
recuerdo mal el nombre). Tiene una gran presencia en el escenario.
La obra era también con otros dos grandes actores muy conocidos
ahora: Alfred Molina (Dr. Octopus en Spiderman 2) y Victor Garber
(Titanic, Legally blond).
En la entrevista se tocó un punto muy interesante. Siendo
de familia católica y asistiendo a colegio religioso se vio
en la situación de tener que admitir si creía que
en la hostia se recibía en realidad el cuerpo de Cristo (no
representación simplemente), él decidió que
no lo creía. En ese momento, el entrevistador le preguntó
si creía en Dios y el contestó que no quería
hablar de eso en público.
No hace mucho, estuvo en una situación gravísima.
Estando en un país latino, en una montaña muy alta
le dio una oclusión intestinal; cuando lo bajaron malísimo
al pueblo más cercano le dijeron que podían llevarlo
a la capital en avión para operarlo pero que como había
mal tiempo quizá no llegaba a tiempo y que debía decidir
si lo operaban allí mismo. Él les contestó
que por supuesto que sí. Felizmente salió muy bien
gracias al Dr. Cepeda (o un apellido parecido, por el fuerte acento
americano no le entendí bien el apellido). Él dice
que desde allí, ve las cosas de forma muy apreciativa y disfruta
hasta de lo mínimo.
El entrevistador le pidió un consejo para los televidentes
y el respondió “Have fun!” (diviértanse).
Por favor, sigan este consejo del cual me hago eco.
Hasta pronto ,
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