Noviembre 23 del 2007
Soy un creyente del “casting contra-tipo”, esto es, darle a un actor un rol que le exija ir completamente contra su apariencia física, su presencia, su estilo, su “tipo”. Sin embargo, hay ocasiones en que pese al esfuerzo del actor y la calidad de su actuación, el casting contra-tipo genera demasiada distracción para el espectador, y vuelve casi imposible involucrarse en el filme. Es el caso de Angelina Jolie en “A Mighty Heart”, un filme dirigido por Michael Winterbottom (The Road to Guantánamo), basado en la trágica historia del periodista norteameriano Daniel Pearl.
Ciertamente la historia de Pearl, uno de los muchos periodistas secuestrados y asesinados en el medio oriente por hacer su trabajo, merece ser contada y difundida. Pero esta no es la historia de Pearl, es la historia de su esposa Mariane (también periodista), la valentía y determinación con la que enfrentó el secuestro de su esposo, y la colaboración que recibió no sólo de sus compatriotas sino también de las personas en Pakistán que no estaba de acuerdo con lo ocurrido.
Lamentablemente, pese al maquillaje y a su gran actuación es tremendamente difícil ver a Mariane y no a Jolie, una actriz completamente equivocada para el papel, no sólo por su gran diferencia física con la esposa de Pearl sino también por su notoriedad mediática. ¿Estoy siendo injusto con Jolie? Probablemente, pero lo hago debido a que estoy convencido que tendríamos un mejor filme con otra persona en el rol protagónico, alguien que no aparezca todos los meses en las principales revistas del mundo del entretenimiento.
Hay una buena película aquí, Winterbotton sabe lo que hace indudablemente, las actuaciones en general son buenas y la narrativa es eficaz. Sin embargo no puedo dejar de preguntarme si el papel fue entregado a Jolie más por su influencia en Hollywood que por ser la actriz adecuada para el rol.
Adicionalmente creo que se dejó pasar una importante oportunidad para hablar un poco más de Daniel Pearl, quien a fin de cuentas fue el que perdió su vida. El mundo actual no tiene escasez de grandes eventos en donde la presencia de periodistas es vital para la búsqueda de justicia y verdad. Burma, Darfur, Irak, en estos lugares los periodistas son los ojos y los oídos del mundo, tienen una altísima responsabilidad y en muchas ocasiones por atenderla pagan el precio más alto de todos. ¿Qué los mueve a semejante riesgo y sacrificio? He ahí una película que me habría gustado ver.
CALIFICACIÓN:
 
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