Diciembre 21 del 2007
Beowulf nos muestra el futuro del cine, y aunque las luces y colores son más brillosos y bonitos, no mucho ha cambiado. La historia sigue siendo lo más importante, lo que hace que un filme funcione o no. Todo lo demás es complementario, válido sólo en la medida que haya algo bueno que complementar. Los efectos especiales de Beowulf son impresionantes (Zemeckis toma la tecnología que utilizó en “The Polar Express” para capturar en animación digital las actuaciones de sus actores), pero también lo son los de un juego de video. Lo que hace al filme especial es la humanidad de su protagonista y el drama en la narrativa.
Basado parcialmente (hay diferencias importantes) en el antiquísimo poema anónimo inglés del mismo nombre, la película narra la historia del rey danés Hrothgar (Anthony Hopkins, reconocible), quien es atormentado por Grendel (Crispin Glover, irreconocible) uno de los monstruos más desagradables e impactantes que hayan aparecido en una pantalla de cine. El rey ofrece una gran recompensa a quien logre eliminar a Grendel, oferta que es atendida por Beowulf (Ray Winstone) un guerrero hambriento de gloria, al parecer indestructible y sin debilidades. Pero sólo al parecer. El reparto principal lo complementan Angelina Jolie (reconocible) como la hermosa madre de Grendel y John Malkovich (casi irreconocible) como Unferth, el débil y envidioso consejero del rey.
Zemeckis ha demostrado una y otra vez (Back to the Future, Forrest Gump, Contact) que es un extraordinario director, y Beowulf es otra digna adición a su filmografía. Además de la historia, la acción es de primer nivel y el ritmo del filme casi perfecto. No hubo un solo momento en el que haya sentido aburrimiento o falta de interés.
El filme es ofrecido en ciertas salas en 3D, pero en forma tal que no distrae al espectador de la historia sino que lo envuelve en la ficción. Adicionalmente, como mencioné antes, la película utiliza lo último en lo que se conoce como “performance capture” para reproducir a los actores y sus actuaciones en el ámbito digital, con la libertad creativa que esto ofrece. El debate respecto de esta clase de tecnología persiste, ¿podrá la animación digital reemplazar algún día a los actores de carne y hueso? Creo que nunca por completo. Hay algo en los ojos de un ser humano que a mi criterio es imposible de replicar. Pero la pasaremos excelente en el cine mientras personas como Zemeckis sigan intentándolo.
CALIFICACIÓN:
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