Tim Burton
no ha filmado aún su obra maestra. Debo confesarles que
cuando observé el trailer de esta película pensé
que ese momento había llegado al fin. Me equivoqué.
"Big Fish" es una buena película con el potencial
de haber sido espectacular. De la misma forma que Tim Burton es
un buen director con el potencial de ser espectacular. No hay
nada más molestoso para un fanático que guardar
sus expectativas sin atender.
"Big
Fish" es la historia de Edward Bloom, un buen hombre que
ha pasado la segunda mitad de su vida contando experiencias de
la primera mitad. El problema es que sus historias son tan increíbles
que parecen revelar mitomanía. Para el común oyente
la veracidad de las historias no importa tanto como su colorido,
pero para Will (Billy Crudup), el hijo de Edward, descubrir al
verdadero hombre detrás de las historias se convierte no
solo en una necesidad sino en una carrera contra el tiempo. Edward
esta gravemente enfermo y la muerte espera, cerca.
La película intercala sus escenas entre las aventuras contadas
por Edward y el tiempo presente donde Will acompaña a su
padre enfermo, escuchando por enésima vez sus relatos mientras
intenta por última vez separar la realidad de la ficción.
Se le atribuye al famoso director de cine John Ford (1895-1973)
haber dicho "si tienes que escoger entre la leyenda y la
verdad, escribe la leyenda". ¿Qué es más
importante, la veracidad de una historia o el efecto que tiene
en quien la cuenta y quien la escucha?
Extrañamente el personaje de Edward Bloom es a la vez la
principal virtud de la película y su principal defecto.
Tanto Ewan McGregor como Albert Finney hacen un trabajo virtuoso
al interpretar a Edward en su juventud y en su vejez, respectivamente.
McGregor brilla especialmente, mostrando el gran nivel al que
cada dia nos acostumbra más. El y Johnny Deep (quien ha
trabajado con Burton en varias ocasiones) son los nuevos príncipes
del talento histriónico en Hollywood. McGregor le da un
carisma irresistible a Edward y nos entretiene en el proceso.
El problema es que la película nos muestra a Edward en
una sola de sus dimensiones: el personaje principal de sus dudosas
aventuras. No nos muestra a Edward el individuo, el padre, el
ser humano. El resultado es una cierta indiferencia que nos sustrae
de la historia. Uno continúa esperando una conexión
con el drama, ansiosamente, pero no hay tal.
Gracias a las historias de Edward, visualmente una vez más
Burton nos muestra una de las imaginaciones mas fértiles
del mundo cinematográfico. Las historias incluyen: la pesca
del pez-gato mas grande del mundo, un gigante muy grande para
el lugar donde vive, un pueblito maravilloso escondido en medio
de un bosque, una bruja con un ojo de cristal en donde cada persona
puede ver el momento de su muerte y un amor que detuvo el tiempo
y motivo las mayores proezas. El problema de Burton es la especie
de divorcio que existe entre sus sueños y su narrativa.
Sus sueños son siempre fascinantes, pero la historia que
los acompaña no siempre lo es. Para muchos la mejor película
de Burton es " Tim Burton's The Nightmare Before Christmas"
("La Pesadilla Antes De Navidad"), la cual curiosamente
fue imaginada por él pero dirigida por otra persona (Henry
Selick). En ocasiones Burton me recuerda a otro director con una
extraordinaria imaginación que también tiene problemas
de narrativa: George Lucas. Al igual que Burton, la película
que para muchos es la obra maestra de Lucas fue imaginada por
él pero dirigida por otra persona ("El Imperio Contraataca",
dirigida por Irvin Kershner). La diferencia es que Burton aún
no se ha perdido en un interminable laberinto creado por su ego.
En consecuencia, conservo esperanzas de que la obra maestra que
su talento merece llegue finalmente.
El reparto principal lo completan Jessica Lange interpretando
a la esposa de Edward, Sandra, en su vejez y Alison Lohman haciendo
lo propio en su juventud. Ambas hacen un buen trabajo, sus personajes
aman a Edward y su interpretación nos convence de ello,
pero es un Edward a quien no conocíamos al inicio de la
película, ni lo conocemos al final.
Las historias pueden elevarnos, liberarnos, engrandecernos, permitirnos
escapar. El problema en el caso de Edward Bloom es que no conocemos
ni al prisionero, ni a la prisión.
CALIFICACIÓN:


