Enero 19 del 2006
Orson Welles fue un prodigio del mundo cinematográfico.
A los 26 años de edad dirigió, protagonizó
y co-escribió su obra maestra “Citizen Kane”
(1941). Y como ha ocurrido antes con los prodigios (y seguramente
ocurrirá después), pasó el resto de
su vida tratando de reproducir la brillantez exhibida en
su mejor momento. También como suele ocurrir, el
reconocimiento de su genialidad se ha incrementado con el
paso del tiempo, solidificándose y difundiéndose
a través de los años.
“Citizen Kane” es para muchos críticos
de prestigio mundial (incluyendo a mi crítico favorito,
el famoso Roger Ebert), la “mejor película
filmada” en la historia de la cinematografía.
Lo cuál no es decir poco considerando que el cine
tiene más de un siglo de existencia. Por supuesto
que el título de “la mejor película
filmada” es una evidente hipérbole, pero en
todo caso destaca el impacto que ha tenido en los conocedores
de la materia. No tengo aún en mi bagaje -ni lejanamente-
el suficiente número de películas para aventurarme
a otorgar un titulo de tanta implicación, pero no
hay duda que “Citizen Kane” es uno de los mejores
(y más completos) filmes que he visto.
Charles Foster Kane (Welles en una brillante interpretación
que le valió una nominación al Oscar) es un
empresario millonario y político, inteligente y manipulador.
Heredero de una gran fortuna, la película nos muestra
su vida a través de los ojos de quienes mejor lo
conocieron (o creyeron conocerle): su tutor, su mejor amigo,
su gerente general, sus esposas, todas estas personas describen
pasajes de la vida de Kane, pasajes que vemos recreados
en desorden cronológico. El reparto principal lo
completan en su mayoría actores de la agrupación
“Mercury Theater” (fundada por el propio Welles
y famosa por la polémica interpretación radial
de la novela “War of The Worlds”): Joseph Cotten
(Jedediah Leland), Dorothy Comingore (Susan Alexander),
Ray Collins (Jim Geddes) y George Coulouris (Walter Parks
Thatcher); todos realizan un gran trabajo, pero este es
el show de Welles, que a nadie le quepa la menor duda.
Y es justamente Welles quien eleva este filme a la categoría
de genial. Su trabajo como director, como actor principal
y como co-guionista son todos extraordinarios. La dirección
por ejemplo, es absolutamente innovadora. La forma envolvente
de mostrar la historia, la utilización de ciertas
tomas de elevadísimo nivel técnico siempre
al servicio de la trama (por ejemplo, tomas desde abajo
para los personajes de personalidad fuerte, y tomas desde
arriba para quienes son dóciles y susceptibles de
manipulación), la eficaz estrategia narrativa, el
uso del sonido e inclusive del blanco y negro (Welles opinaba
que el blanco y negro era el “mejor amigo del actor”
ya que destacaba sus expresiones y sentimientos en lugar
de su pelo, ojos y vestimenta), convierten a ésta
en la película más corta de 2 horas que he
visto (una de las máximas del cine es que no hay
una buena película demasiado larga ni una mala película
demasiado corta). Desde la primera escena (“Rosebud”)
hasta la última, el filme nos mantiene absolutamente
interesados en la vida de Kane, y en el indescifrable enigma
de su personalidad.
Siendo aún joven, Kane (personaje que algunos aseguran
está basando en el millonario norteamericano William
Randolph Hearst, algo que Welles negó en forma reiterada)
decide adquirir un pequeño diario neoyorquino (el
“Inquirer”) para convertirlo en el de mayor
circulación en la ciudad, y eventualmente en un imperio
nacional de información. Al tomar posesión
del diario, Kane publica los principios por los que regirá
su conducta. La contradicción entre las (¿sinceras?)
intenciones y las acciones de este hombre son el corazón
del filme. ¿Quién es realmente Charles Foster
Kane? ¿De qué está hecho? ¿Carácter
y convicción o maquiavelismo y dolor? ¿Por
qué? Es un personaje fascinante y de gran complejidad.
Welles dijo alguna vez que la actividad de director de cine
“es el refugio perfecto del mediocre”.
Que curioso que él mismo se haya encargado de demostrar
con “Citizen Kane” la falsedad de su propia
aseveración. ¿La mejor película jamás
filmada? Ciertamente una de las mejores.
CALIFICACIÓN:
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