Octubre
7 del 2005
En los últimos años el género del documental
ha incrementado su popularidad inmensamente. El año
pasado “Fahrenheit 9-11” de Michael Moore se
convirtió en el primer documental de la historia
en recaudar más de $100 millones en taquilla, y el
primero en 50 años en ganar la Palma de Oro del Festival
de Cannes (aunque tal vez la animosidad de los franceses
hacia George W. Bush tuvo alguna incidencia en esto último).
Actualmente “La Marcha de los Pingüinos”
de Luc Jacques rompe records de taquilla alrededor del mundo
(acaba de superar los $70 millones en recaudación).
Y pese a tener un éxito comercial más modesto,
documentales como “The Kid Stays in The Picture”
(Nanette Burstein), “Capturing the Friedmans”
(Andrew Jarecki), “Super Size Me” (Morgan Spurlock)
y más recientemente “Grizzly Man” (Werner
Herzog), han capturado la atención del público
y el elogio de la crítica.
Ahora,
de nuestra propia cepa, nos llega “Ecuador versus
El Resto del Mundo” del cineasta ecuatoriano Pablo
Mogrovejo, un documental filmado enteramente el 7 de Noviembre
del 2001, día en que la selección ecuatoriana
de fútbol clasificó por primera vez a un campeonato
mundial. Mogrovejo intercala escenas del partido clasificatorio
(un empate a un gol con la selección de Uruguay)
con testimonios de seis ecuatorianos, desde diferentes lugares,
tan distantes como New York y Esmeraldas: Carlos “Bacán”
Delgado (ex arquero de la selección y primero en
convertir un gol de arco a arco en nuestro país.),
Margarita Becerra (interna del hospital psiquiátrico
“San Lázaro”), Rodrigo Bucheli (emprendedor
detrás de una cadena de locales de comida rápida
en Queens, New York), Cristian Córdova (emprendedor
detrás de una agencia de carga en Miami, Florida),
Gustavo Peñafiel (interno del Ex Penal García
Moreno) y Gustavo Valle (cineasta ecuatoriano dedicado mayormente
a la fotografía). Como todo buen director, Mogrovejo
sabe que los individuos serán siempre más
interesantes que los eventos o sucesos vistos en forma general,
y son los individuos los verdaderos protagonistas de este
filme, no el partido clasificatorio o la propia selección.
Además
de la emoción que despierta para quienes somos ecuatorianos
ver una vez más (¿nos cansaremos algún
día?) el gol clasificatorio de Iván Kaviedes
y el partido en general, es realmente emotivo escuchar a
personas sencillas hablar con sabiduría y lo que
es mejor, honestidad que resplandece, sobre la selección,
el país, y sus respectivas vidas. Destacan particularmente
Carlos “Bacán” Delgado (ya fallecido
y a quien el filme está dedicado) cuando anota que
“nadie quiere realmente irse” del país
y Gustavo Valle (quien se gana la vida dignamente y tiene
una particular preocupación por la atención
profesional a sus clientes) cuando reconoce que en lo que
respecta a salir adelante “mi peor enemigo soy
yo”.
En este documental el fútbol es la excusa para abordar
un tema más profundo, fascinante y complejo: la relación
actual entre los ecuatorianos y el Ecuador. ¿Podemos
cambiar como individuos pese a las realidades del medio?
¿Podemos cambiar como país? ¿Es preferible
emigrar? ¿Cuánto tiempo más podemos
esperar? Por supuesto, como en todo asunto complejo, no
hay respuestas únicas y claras para estas preguntas,
y la obra de Mogrovejo no pretende tenerlas ni presentarlas.
Lo curioso es que esta decisión artística
es, al mismo tiempo, la mayor virtud y el mayor defecto
de “Ecuador versus El Resto del Mundo”. Por
un lado al mostrar varias perspectivas y no adoptar una
sola como bandera, el filme adquiere un aura de autenticidad
y se aleja de la propaganda. Pero por otro, la falta de
un norte claro y de focalización en una posición
más formada y argumentada, torna difuso el contenido
del filme y vuelve a la obra poco envolvente (¡me
sorprendí mirando mi reloj al minuto 50 del filme
pensando que había pasado mucho más de 1 hora!).
En todo caso, el balance final no deja de ser muy bueno
y la iniciativa de Mogrovejo extraordinaria, especialmente
considerando la falta de apoyo que existe en nuestro país
para el sector artístico. Es un documental inteligente,
y merece nuestro apoyo. Tiene adicionalmente la marca de
todo filme que no subestima el intelecto de su audiencia:
despierta más preguntas de las respuestas que pretende
imponer.
Reviso mis apuntes y veo la siguiente interrogante escrita
en mi última anotación:
¿Puede el denominado “milagro ecuatoriano”
en lo futbolístico, trasladarse a otros ámbitos
sociales de mayor trascendencia práctica para la
vida de la nación?
CALIFICACIÓN:
  
Nota:
Al inicio de las eliminatorias para el mundial de
Alemania 2006, el prestigioso periodista uruguayo
Jorge Barraza, en columna escrita para el diario “El
Universo” de Ecuador, destacaba que en este
nuevo proceso eliminatorio las circunstancias no serían
las mismas que rodearon a la clasificación
de la selección ecuatoriana para el mundial
de Corea y Japón 2002; concluía Barraza
su artículo expresando que “los milagros
ocurren una sola vez en la vida”, en relación
a la clasificación de Ecuador al antedicho
mundial. El 8 de Octubre del 2005 la selección
ecuatoriana de fútbol clasificó a su
segundo mundial consecutivo, nuevamente con un empate
ante la selección de Uruguay en el estadio
Atahualpa de la ciudad de Quito. Ecuador se mantuvo
invicto de local durante toda la eliminatoria, derrotando
a Brasil, Argentina, Paraguay, Colombia, Chile, Bolivia
y Venezuela, y empatando con Perú y Uruguay.
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