Agosto
18 del 2005
Esta es una película fascinante, no sólo por
la siempre eficiente y explosiva combinación de los
talentos de Tim Burton y Johnny Depp (“Edward Scissorhands”,
“Sleepy Hollow”, “Charlie and the Chocolate
Factory” y próximamente “Corpse Bride”),
sino por su tema de fondo: ¿Qué es preferible,
elegir nuestra profesión en atención a nuestros
talentos o hacerlo en atención a nuestras pasiones?
¿Qué es más importante, ser buenos
o ser felices con lo que hacemos? El talento, préstamo
caprichoso de las musas, no siempre coincide con nuestros
gustos, y muchas personas se enfrentan a la paradoja de
ser brillantes en una actividad que detestan y al mismo
tiempo ser mediocres (o hasta terribles) en una actividad
que aman. Edward D. Wood Jr., cineasta norteamericano (1924-1978),
se encontraba en el segundo grupo.
En
esta película la versatilidad como actor de Johnny
Depp dejó de ser un punto de cuestionamiento. Depp
desaparece completamente en el rol de Ed Wood, es verdaderamente
irreconocible. Desde su voz hasta su apariencia, no hay
rastro alguno del actor. Es el tipo de interpretación
que puede llevar sobre los hombros todo un filme, aunque
no es necesario en este caso. Martin Landau hace un trabajo
de similar brillantez con su interpretación de Bela
Lugosi (lo que le valió un Oscar a mejor actor secundario
en el año 1995) y Sarah Jessica Parker junto con
Bill Murray aportan competentemente por decir lo menos,
interpretando a Dolores Fuller y Bunny Breckinridge, novia
y mejor amigo de Edward D. Wood Jr., respectivamente.
Wood
fue un director que no tuvo un sólo éxito
cinematográfico en vida, y que encontró un
grupo fiel de fanáticos a pocos años de su
muerte (especialmente luego de ser catalogado como “el
peor director de todos los tiempos” por oportunistas
promotores norteamericanos) y finalmente fama mundial gracias
a este galardonado filme de Tim Burton. El excéntrico
Burton nos presenta en Wood a un hombre completamente enamorado
de su trabajo, que no quería (o no podía)
aceptar su propia mediocridad, tal vez para su propio bien.
Burton por lo general explota su inconfundible estilo visual
y talento imaginativo, en este filme sin embargo, se muestra
contenido en sus arrebatos visuales, concentrado más
en la efectividad de las interpretaciones y las excentricidades
del propio protagonista principal. El filme es en blanco
y negro, lo cual es siempre una herramienta eficiente para
darle antigüedad añadida a la historia y un
cierto toque surrealista, igual tal vez en este caso a los
delirios de grandeza del propio Wood.
“Ed
Wood” nos muestra los primeros años de carrera
profesional del director Edward D. Wood Jr. y en especial,
su curiosa amistad con el entonces olvidado y enfermo actor
Bela Lugosi, quien años atrás recibiera fama
y reconocimiento mundial por interpretar a Drácula
en varios filmes, especialmente “Drácula”
(1931, Tod Browning). Pero lo más interesante de
esta película es el propio Wood, no su vida (que
en términos burgueses podría considerarse
un fracaso) sino su permanente optimismo y convicción
de valía profesional. Los críticos fueron
implacables y no le ofrecieron tregua, los grandes Estudios
de cine le cerraron sus puertas cada vez que las tocó
y era incomprendido por sus propios actores. Pero al final
del día nada podía borrar la pícara
mueca de su rostro, reveladora de la eterna convicción
que lo acompañaba y consolaba siempre: su sueño
se había cumplido, era un director de cine. ¿Había
algo más importante?
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