Agosto
8, 2004
La línea que divide el documental de la propaganda
es muy fina. Filmar un documental sobre un político
o postura política requiere, consecuentemente, de
mucho cuidado y equilibrio. Es importante reconocer también
que ningún documental es completamente objetivo.
La visión personal del director, sus convicciones
e ideas están inevitablemente unidas al producto
final. Esta es una consecuencia de la naturaleza humana
y exigir otra cosa de un documental es, en mi opinión,
poco realista. Sin embargo, lo que si puede evitarse es
el sensacionalismo. Exhibir una verdad a medias de forma
tal que parezca la última palabra sobre el tema tratado,
cuando en realidad, como en todo asunto de interacción
humana, los asuntos políticos están cargados
de complejidad y áreas grises donde el blanco y negro
son un ideal mentiroso.
“Fahrenheit 9/11” es el nuevo documental del
polémico director, Michael Moore (“Bowling
For Columbine”, “Roger and Me”) y en esta
ocasión su blanco es, en lugar de un grupo de corporaciones
o los medios, un solo individuo: George W. Bush. El ataque
se concentra en tres frentes: a) un manejo irresponsable
del gobierno previo al ataque terrorista de Septiembre 11,
b) una reacción ineficiente al ataque y a sus secuelas
y, c) una guerra completamente injustificada en Irak que
no hizo otra cosa que distraer los esfuerzos contra los
reales enemigos de los Estados Unidos.
Si analizamos “Fahrenheit” estrictamente en
sus meritos como filme, es decir, en su coherencia narrativa,
en la calidad de su dirección, en el poder de sus
imágenes, podemos concluir con tranquilidad (y con
el soporte de la Palma de Oro que ganó este año
en Cannes) que se trata de una obra cinematográfica
de primer nivel. Sin embargo, si analizamos el ultimo esfuerzo
de Moore como lo que anuncia ser, un documental revelador
que muestra en forma contundente las contradicciones y falencias
del régimen de Bush, el resultado es desalentador,
mediocre y un retroceso para Moore desde su anterior (y
mejor) documental “Bowling for Columbine”.
En general, Michael Moore no es, ni ha sido, un ejemplo
de profundidad en el análisis de sus extremas posiciones
políticas. Su mundo es blanco y negro, sus villanos
fácilmente identificados y sus soluciones de clara
aplicación. El mundo real donde vivimos los demás
en cambio, está lleno de áreas grises, contradicciones
e imperfecciones, defectos y virtudes en cada posición,
en cada parte.
El documental (si cabe llamarlo así pese a su evidente
carácter partisano), está lleno de escenas
que a primera vista parecerían denunciar escenarios
impensables, conspiraciones imposibles. Sin embargo, un
vistazo más cuidadoso pone al descubierto ligereza
al concluir y apuro al sentenciar. Unos cuantos ejemplos
de esto son los siguientes:
1. George W Bush esta estrechamente vinculado al negocio
petrolero, Irak tiene grandes yacimientos petroleros = el
gran motivador de la guerra fue el petróleo.
Lo que no dice Moore: la mayoría de los hombres
acaudalados en Texas, están de una u otra forma vinculados
al negocio petrolero.
2. George W. Bush se tomo 4 meses de vacaciones al inicio
de su periodo = Bush es un presidente irresponsable y especialmente
desconectado de sus obligaciones.
Lo que no dice Moore: la mayoría de los últimos
5 Presidentes de Estados Unidos se tomaron un periodo similar
de vacaciones al inicio de su periodo.
3. George W. Bush permitió que la familia Bin Laden
salga del país tan solo 2 días después
del atentado del 11 de Septiembre del 2001 = Bush le debe
favores a la familia Bin Ladin por sus vinculaciones petroleras
y antepone esto a los intereses del pueblo norteamericano.
Lo que no dice Moore: 2 días después
del atentado, los aeropuertos de Estados Unidos fueron abiertos
nuevamente. La familia Bin Laden no tenía ninguna
orden judicial o administrativa que les impida salir. Salieron
junto con cualquier otra persona libre que deseaba salir
del país en ese momento.
4. Bush juega golf mientras contesta preguntas sobre el
terrorismo = carece de seriedad al tratar un tema tan importante
y se entretiene mientras debería estar trabajando.
Lo que no dice Moore: Presidentes de mucha popularidad
histórica como Roosevelt y Clinton jugaban golf y
atendían temas importantes con lo que algunos podrían
llamar “falta de seriedad”. En el caso de ellos
esta actitud era llamada “seguridad”, “actitud
estadista” y “carisma”.
A quienes deseen descubrir más sobre las ambigüedades
de “Fahrenheit 911” los invito a visitar las
paginas web www.moorelies.com
y www.moorewatch.com
o ver las películas Michael Moore Hates America y/o
Celsius 41.11: The temperature at which the brain begins
to die.
No pretendo asumir una posición extrema y definida
frente a las virtudes o defectos del gobierno de George
W. Bush, no he estudiado lo suficiente la problemática.
Sin embargo, conozco lo necesario para estar conciente de
su complejidad y lo absurdo de aplicar un criterio blanco
y negro. Este es precisamente mi punto contra “Fahrenheit
911”. Dudo mucho que Michael Moore sea un ignorante,
es excelente director, un hombre de inteligencia y talento.
El problema es que en este caso su falta de ignorancia lo
convierte en un irresponsable.
|