Febrero
18 del 2005
Hay ciertos atributos de la niñez que debemos conservar.
No sólo es recomendable, es necesario. Uno de ellos
es la capacidad de asombro. Otro es la ilusión y
el desconocimiento de lo imposible. Todos ellos herramientas
en la lucha contra el cinismo, que llega a nuestra vida
junto a la adultez, como una roca gigante imposible de cargar.
Johnny
Depp (nuevamente presentando sus dotes camaleónicas,
esta vez con un perfecto acento escocés) es el célebre
escritor Sir James M. Barrie, autor de la ya legendaria
obra de teatro “Peter Pan”. Sus últimas
obras no han tenido éxito y necesita un hit, rápido.
La paciencia de su productor y financista, Charles Frohman
(Dustin Hoffman, quien curiosamente interpretó al
capitán garfio en la fabulosa “Hook”
de Spielberg) se agota al minuto. Barrie busca inspiración
en un parque de Londres y es ahí donde conoce a Sylvia
Llewelyn Davies y sus cuatro pequeños hijos: Peter,
Jack, George y Michael, huérfanos de padre.
James
encuentra la inspiración que buscaba en la inocencia
de los hijos de Sylvia y en una compleja conexión
emocional con la viuda. Su amistad con los niños
es honesta y real, especialmente con el inteligente y observador
Peter, quien aún no se recupera de la muerte de su
padre y no quiere ser lastimado nuevamente, por nadie. Peter
es interpretado por Freddie Highmore y la química
histriónica con Johnny Depp es tan fuerte que muy
pronto los veremos juntos nuevamente en “Charlie and
the Chocolate Factory” basada en el célebre
libro de Roald Dahl.
Emma
de Maurier (Julie Christie), la madre de Sylvia, no aprueba
la creciente amistad entre su hija y los niños con
el famoso escritor. Barrie es un hombre casado y para Emma
debería estar más preocupado en atender su
propio matrimonio que en cultivar amistades con viudas y
huérfanos. Lo cierto es que el matrimonio de Barrie
con Mary Ansell (Radha Mitchell) está hace algún
tiempo en crisis y hay algo de verdad en las quejas de Emma.
Para complicar aún más las cosas la sociedad
de Londres ha empezado a comentar lo “extraño”
que resulta que un hombre adulto pase tanto tiempo con hijos
menores de edad de otra persona (¿suena familiar?
No pude dejar de pensar en Michael Jackson).
Pero
Barrie no puede detenerse. Sus intenciones son realmente
puras y adicionalmente ha encontrado las musas que tanto
buscaba. La obra “Peter Pan” empieza a fluir
de su ingenio, mientras su relación con Sylvia y
los niños crece aún más.
“Finding
Neverland” no es una película sobre Peter Pan,
sino sobre el hombre de cuya imaginación nació
el personaje y las circunstancias que inspiraron su creación.
“Peter Pan” es una obra que no ha dejado de
inspirar tanto a niños como adultos durante más
de siglo. Es cierto que la película se toma ciertas
libertades y no es del todo exacta históricamente.
Sin embargo, muestra lo esencial: que Barrie era un artista
extraordinario y un adulto que logró algo que nos
serviría a todos en este mundo lleno de cinismo:
conservar vivo el espíritu del eterno niño
que tenemos dentro. |