Marzo 28 del 2006
He tratado de mencionar en forma reiterada los múltiples
propósitos y utilidades que tienen (o pueden tener)
las obras cinematográficas. Entretener es uno de
ellos. Inspirar es otro. Y otro más es la facultad
de educar mediante la recordación histórica.
“Good Night, and Good Luck” pertenece al último
grupo. El filme (que tuvo en la última entrega merecidas
nominaciones al Oscar para mejor película, director,
actor y guionista) revisa el famoso enfrentamiento ideológico
entre el periodista de la cadena televisiva CBS, Edward
R. Murrow, y el senador norteamericano Joseph McCarthy.
El senador McCarthy lideró durante la primera parte
de los años 50 una “cacería de brujas”
en los Estados Unidos de América, acusando falsamente
de comunistas a muchas personas -por motivos de interés
político, además de personal- y aprovechando
la fobia nacional de esos años al comunismo (similar
a la que actualmente se tiene respecto del terrorismo) para
violar flagrantemente los principios constitucionales de
debido proceso, presunción de inocencia y libertad
de pensamiento de los acusados. El filme nos muestra escenas
del verdadero McCarthy conduciendo varias de sus infames
audiencias públicas de acusación y luego atacando
al periodista Murrow por denunciarlo valientemente en su
programa televisado de noticias “See It Now”.
George Clooney no sólo tiene un rol actoral en “Good
Night, and Good Luck” (interpreta a Fred Friendly,
productor y amigo cercano de Murrow) sino que además
dirige la película. Entre sus acertadas decisiones
como director está la de utilizar el blanco y negro,
lo cual además de darle mayor expresividad al rostro
de los actores (tal como argumentaba Orson Welles) confiere
un efecto inmediato de “tiempo pasado” para
las nuevas generaciones de espectadores que crecimos con
el cine a color.
David Strathairn se roba el filme como Edward R. Murrow
y su nominación al Oscar fue justa y acertada. Desaparece
por completo en el rol, y transmite una intensidad que pone
en clara evidencia la honestidad de las convicciones de
Murrow. Clooney nos brinda su acostumbrado buen trabajo
en el papel de Friendly, quien parecía tener una
mezcla de admiración y sorpresa frente a la fuerza
y audacia de su colega y amigo. El corazón del filme
es la campaña de estos periodistas para terminar
con los abusos de McCarthy, y las consecuencias de dicha
campaña no sólo para el país y para
McCarthy, sino también para los primeros. Es un drama
humano, cuyo impacto es resaltado por la veracidad de los
hechos exhibidos en la pantalla (la película se toma
ciertas libertades con la historia para fines dramáticos
pero nada sustancial).
La gestión de Murrow y sus colaboradores periodistas
(interpretados en el filme no sólo por Clooney sino
también -entre otros- por Robert Downey Jr. y Patricia
Clarkson) mostró al mundo el verdadero poder de la
televisión como herramienta al servicio de la justicia
y la razón. Su capacidad para difundir y permitir
la inmediación de la nación entera respecto
de los hechos del acontecer nacional no conocía precedentes.
“Good Night, and Good Luck” empieza y termina
con la intervención de Murrow en una convención
de periodistas en 1958 (otra decisión acertada de
Clooney ya que destaca con aún mayor claridad uno
de los mensajes más poderosos del filme). Entre otras
cosas expresa Murrow que “hay una gran y tal vez
decisiva batalla que debe librarse contra la ignorancia,
la intolerancia y la indeferencia. Esta arma llamada televisión
puede ser de mucha utilidad.” Es curioso que
dicha batalla conserve plena vigencia en el mundo 50 años
después, pero que al mismo tiempo ahora contemos
con un arma adicional: el cine.
CALIFICACIÓN:
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