Febrero
1 del 2005
Existe una clara y reconocida diferencia entre sorprender
a la audiencia y manipularla. Para lo primero se requiere
mucho trabajo de calidad y además talento. Para lo
segundo no. Y es precisamente ese el principal defecto de
“Hide and Seek”, no es lo suficientemente buena
para sorprendernos y, en consecuencia, nos manipula.
Dirigida por John Polson (“Swimfan”), “Hide
and Seek” tiene como protagonistas principales a David
(Robert De Niro, nuevamente en una película que no
desafía sus dotes de actor) y Emily (Dakota Fanning,
una prodigio de 10 años que se roba éste y
todo filme en el que participa) Calloway, padre e hija que
intentan sobrellevar la violenta muerte de la mujer más
importante en sus vidas, Alison Calloway (Amy Irving, con
breves escenas que la establecen como una madre amorosa
y esposa conflictiva.)
Para “rehacer” sus vidas los Calloway se mudan
a una gran casa de campo en las afueras de la ciudad donde
solían vivir. La idea es de David, quien considera
importante para su hija (traumatizada por la muerte de su
madre) “alejarse” de los malos recuerdos, pese
a las sugerencias en contra de su psicóloga, la Dr.
Katherine Carson (Famke Janssen). Al poco tiempo cosas extrañas
empiezan a ocurrir en el nuevo hogar y Emily señala
a “Charlie” como el responsable de estos sucesos.
“Charlie”, piensa David, no puede ser más
que un producto de la imaginación de su hija, creado
como un mecanismo de defensa para lidiar con el trauma.
Seguramente es Emily la responsable de las cosas que ocurren,
sugiere la Dra. Carson. Sin embargo, esta película
sería muy corta si eso fuese todo y personas empiezan
a morir. ¿Es “Charlie” el asesino? ¿Es
“Charlie” real?
Dos tercios de “Hide and Seek” son muy buenos.
Es evidente que Polson tiene talento y visión. Su
dirección es correcta y crea el suspenso prometido.
El problema principal del filme no es la dirección
(ni sus actores, evidentemente) sino su guión. La
falta de coherencia y realismo de la historia resultan imposibles
de ocultar al final, cuando la historia se nos muestra completa,
en toda su extensión.
Una forma eficaz de identificar si hemos sido víctimas
de una manipulación cinematográfica, es revisar
el filme en nuestra mente incorporando la revelación
final. Si dicha revelación encaja perfectamente con
lo mostrado por la película, entonces la sorpresa
es merecida y legítima. Un ejemplo reciente de un
filme sorpresivo y no manipulador es “The Six Sense”
(M. Night Shyamalan, 1999), otro que viene a la mente es
“The Others” (Alejandro Amenábar, 2001).
La revelación final en estas películas mantiene
perfecta coherencia con el resto del filme. Cuando estamos
frente a un filme manipulador en cambio, ocurre lo contrario.
La revelación desmiente lo visto hasta ese momento
y nos deja en frente un producto contradictorio.
Otra manera de concluir que hemos sido manipulados es mediante
lo primero que nos viene a la mente luego de finalizada
la película.
En
mi caso fue: “¿uh?” y luego “¿qué?” |