Noviembre
15 del 2005
¿Podemos
reinventarnos? ¿O estamos condenados a ser quienes
somos, por el resto de nuestros días? Y si podemos
cambiar, ¿nos lo permitirá nuestro pasado?
O alcanzaremos la misma conclusión que Faulkner:
“El pasado nunca muere. De hecho, ni siquiera
es pasado.”
Tom
Stall (Viggo Mortensen) es un hombre de familia en un pequeño
pueblo de Indiana, casado con la hermosa Edie Stall (Maria
Bello) y padre de dos hijos menores de edad: Jack (Ashton
Holmes) y Sarah (Heidi Hayes). Los Stall parecen tener una
vida feliz, sin embargo una actitud heroica de Tom (en la
que mata a 2 delincuentes) lo convierte en una pequeña
celebridad y su imagen en la prensa atrae no sólo
a reporteros sino también a Carl Fogarty (Ed Harris).
Fogarty es un criminal de alto rango que asegura conocer
a Tom y lo acusa -para sorpresa inmensa de su familia- de
ser realmente otra persona, una radicalmente distinta al
Tom conocido en Indiana durante los últimos 20 años.
Cronenberg
dirige el filme con un inesperado estilo tradicional que
puede desilusionar a algunos de sus fanáticos (recuerden,
este es el director de “The Fly” y “Dead
Ringers”), pero al mismo tiempo mantiene su acostumbrada
calidad en el ritmo y el trato eficiente de la narrativa.
Uno de los grandes aciertos de Cronenberg en A History
of Violence es evitar la caricaturización de
Tom Stall en sus abruptas exhibiciones de un talento oculto
para matar (“deberías preguntarle a Tom…..¿como
así es tan bueno matando personas?”),
esto nos permite apreciar la plausibilidad de que un hombre
sea victimizado no sólo por su propio pasado sino
también por sus instintos y entrenamiento previo.
Stall no quiere matar, pero las circunstancias desean que
lo haga, y su cuerpo lo traiciona.
Las
actuaciones son convincentes pero no extraordinarias, están
ligeramente debajo de las que uno espera cuando hay tanto
talento de por medio, con excepción de la actuación
de William Hurt como Richie Cusack (hermano de Tom Stall).
Hurt se roba el filme con los pocos minutos de presencia
en pantalla que tiene. Personifica de tal forma al lado
oscuro de la naturaleza humana que no podemos evitar comprender
como Tom tiene un gran mérito, tan sólo por
lograr abandonar semejante círculo familiar de vida
criminal. El filme es bastante violento, sin embargo no
pertenece al género de acción sino al del
drama contemplativo. Estimula la mente más que los
sentidos. Al menos para quienes quieran hacer el esfuerzo
de observar más allá de lo aparente.
CALIFICACIÓN:
  
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