Cada cierto tiempo
un director talentoso nos muestra por medio de una gran película
el verdadero potencial de un género cinematográfico
maltratado. "Alien" ("El Octavo Pasajero") le
dió clase y hasta elegancia al horror/ciencia ficción,
"Silence of the Lambs" ("El Silencio de los Inocentes")
hizo lo propio con el thriller policial y "Moulin Rouge"
("El Molino Rojo") revivió los musicales en Hollywood.
No pretendo poner a "Identity" junto a los mencionados
clásicos modernos, no esta a la par. Sin embargo, al igual
que dichas películas, "Identity" es un ejemplo
de que el buen cine podemos encontrarlo en cualquier género,
inclusive en uno que ha sido llenado de películas mediocres
durante un largo periodo. Es una cuestión de talento, de
narrativa, de dirección, no de género.
En
este caso hablamos del thriller de horror, típicamente
despreciado por la crítica y usual depósito de películas
insípidas y superficiales. ¿Cuál fue el último
thriller de horror memorable que recuerdan?... no les viene ningún
nombre a la mente?, no se preocupen, a mi tampoco. Las sequels
de "Friday the 13th" ("Martes 13"), "Nightmare
on Elm Street" ("Pesadilla en la Calle Elm"), "I
Know What You Did Last Summer" ("Se Lo Que Hicieron
El Verano Pasado") y "Halloween" convirtieron al
género en una fábrica de sustos baratos y pobres.
En "Identity" en cambio, encontramos inteligencia y
profundidad, es un pequeño taller de como debe hacerse
una buen thriller de horror. Las ideas expuestas en la película
no son nuevas, pero la eficiencia con las que el director (James
Mangol) las muestra nos regala la ilusión de que lo son.
La
película gira en torno a dos historias narradas en forma
paralela. Por un lado, tenemos a un grupo de extraños atrapados
durante una noche en un desolado motel debido a una interminable
tormenta, y por otro, a un asesino convicto a pocas horas de su
ejecución. Mientras el asesino es trasladado a una audiencia
judicial de última hora a pedido de su siquiatra (el brillante
Alfred Molina), las personas atrapadas en el motel empiezan a
ser grotescamente asesinadas……..una a una. No puedo divulgar de
que forma se conectan estas historias (es la gran sorpresa de
la película), pero puedo decirles esto: la conexión
es inteligente y en mi opinión, funciona.
Entre las personas en el motel se encuentran: un chofer de limosina
y ex policía interpretado por el siempre eficiente John
Cusak, un policía en ejercicio (el intenso Ray Liotta)
que tiene bajo su custodia a un asesino (Jake Busey), un padre
de familia (John C. McGinley) que cuida de su esposa gravemente
herida (Leila Kenzie ) y su tímido hijo infante (Bret Loehr).
Los acompañan una joven pareja de recién casados
(William Lee Scott y Clea DuVall), una actriz en su ocaso profesional
con un inmenso ego (Rebecca De Mornay, en su regreso a la pantalla
grande) y una prostituta retirada (la hermosa Amanda Peet). El
nervioso y hostil administrador del motel es interpretado por
John Hawkes. Cada uno de estos personajes es multidimensional
pese a que su personalidad se nos revela parcialmente, esto crea
un constante espacio para el enigma. Podemos sentir
que las cosas no son lo que parecen.
Cuando
las muertes empiezan, hay una desconfianza general entre estas
personas y la película mantiene nuestro total interés
con el antiguo juego cinematográfico de ¿quién
es el asesino? ¿quién miente? ¿quién
dice la verdad? La constante presencia de la torrencial lluvia
la convierte casi en un personaje y enriquece la atmósfera
de suspenso. El brillante uso de la cámara nos da genuinos
e inesperados sustos. Los asesinatos son grotescos (la mayoría
ocurre fuera de cámara), pero están al servicio
de la historia y no viceversa. El reparto es de primera y es evidente
que los actores la pasaron muy bien filmando la película
(¡pese a estar casi permanentemente bajo lluvia artificial!).
Me
abstengo de darle una calificación perfecta a la película
por dos motivos: primero, tal como expresé anteriormente
pese a encontrarse muy bien realizada, la historia no es especialmente
original y, segundo, el final es de asimilación controversial.
Es el tipo de final que trae reacciones divididas. Sin embargo,
irónicamente es precisamente esto último lo que
separa a la película de lo ordinario. Genera debate. Los
usuales 5 minutos de conversación entre amigos al terminar
la película se convierten en 20 y luego en 30. Hay polémica,
varias opiniones. La historia te persigue, no te deja en paz,
no permite que la olvides. Mi tipo de película.
CALIFICACIÓN:



