Diciembre 5 del
2005
La mayoría de las revoluciones culturales (o “grandes
cambios” si queremos ser menos épicos) son
por lo general promovidas por gente con problemas, joven
y rebelde. La comodidad aletarga el ímpetu de la
juventud, y los años terminan de enterrarlo. “Lords
of Dogtown” nos muestra el impacto que los adolescentes
Stacy Peralta, Jay Adams y Tony Alba tuvieron en el “skateboarding”
(destrezas en monopatín para quienes nos leen y tienen
más de 50 años -si hay alguno para nuestro
halago-), la forma en que revolucionaron un pasatiempo y
contribuyeron enormemente a convertirlo en lo que es actualmente:
una industria multimillonaria con cientos de miles de practicantes,
héroes, críticos y reconocimiento mundial.
Situada a fines de los años 70, esta historia de
la vida real tiene todos los ingredientes de la más
atractiva de las ficciones. 3 adolescentes sin futuro y
de origen inestable, vuelcan sus frustraciones personales
a una actividad que los apasiona pese al menosprecio social
del status quo, y en el proceso reciben fama, dinero y adulación
en exceso. No necesariamente algo bueno, pero a los 16 años,
rodeado de pobreza y sin futuro, ¿hay tiempo o capacidad
para juicios de valor?
Emile Hirsch (“The Emperor´s Club”, “Imaginary
Heroes”) -quien nos recuerda a un joven Johnny Depp
en carisma y presencia escénica- es el ancla emocional
del filme con su interpretación de Jay Adams, el
más rebelde del grupo de “skateboarders”
denominado “Zephyr Team”. Aunque su rango como
actor aún está a prueba, Hirsch se presenta
como alguien de posible trascendencia futura (claro está,
si escoge los proyectos correctos). El reparto principal
lo completan Victor Rasuk como Tony Alva y John Robinson
como Stacy Peralta (quien escribió el guión
de este filme y además dirigió el documental
“Dogtown and Z-Boys” en el 2001, sobre sus experiencias
con Alva y Adams). La contribución del Zephyr Team
fue la audacia de las acrobacias y la similitud de sus movimientos
en el skateboard con los realizados en una tabla de surf.
Para estos 3 adolescentes californianos el skateboarding
era surf en cemento. Con una gran diferencia: las piscinas
vacías estaban siempre ahí y las olas no.
La dirección de Catherine Hardwicke (“Thirteen”)
es segura y efectiva, mostrándonos las diversas personalidades
de los 3 protagonistas. Nos lleva hasta la proximidad de
su fama absoluta sin revelarnos el eventual desenlace. Al
final, aunque no hay duda del placer mediático que
recibieron Alva, Adams y Peralta parece evidente que el
futuro deparaba excesos y nubarrones. Es una historia de
éxito, pero a la vez de vacío y soledad. Mención
aparte merece Heath Ledger como Skip Engblom, un empresario
drogadicto quien tuvo la visión de juntar al Zephyr
Team y darles las primeras llantas de poliuretano. Ledger
se roba cada una de las escenas en las que aparece, canalizando
a Jim Morrison y a Val Kilmer simultáneamente.
CALIFICACIÓN:
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