Recuerdo
claramente el día en que vi la primera "Matrix".
Fue meses antes de su estreno en el Ecuador, gracias a que
me encontraba de visita en la capital chilena. La vi sin
saber mucho de la película, sin saber siquiera lo
que era exactamente la "matriz" (de hecho, la
publicidad se centraba en una sola pregunta, ¿que
es la matriz?). Al final, por encima de la historia, los
efectos especiales (fue la primera película en incluir
el ahora abusado efecto de "bullet time" o "tiempo
bala") y los personajes, lo que más me impacto
fue el final. Lo recuerdo vivamente porque nunca he estado
tan cerca de aplaudir imágenes. Neo advirtiendo a
las máquinas que "el principio del fin había
empezado" para luego elevarse hacia el infinito (derrotando
toda ley física del mundo virtual) mientras la música
de la polémica banda "Rage Against The Machine"
("Furia Contra La Maquina") explotaba en la sala
cine, fue pura perfección cinematográfica.
Al salir del cine, era un creyente más del fenómeno
cultural que muchos llamaron "el sucesor" de Star
Wars ("La Guerra De Las Galaxias"). ¡Que
película!
Luego
de 4 años y dos decepcionantes sequels (no en términos
económicos sino frente a la critica y la opinión
de gran parte de los fanáticos), me pregunto: ¿qué
ocurrió?
La tercera y ultima parte de la trilogía, "The
Matrix Revolutions" ("Las Revoluciones de la Matriz")
continúa con la historia de Neo, Trinity, Morpheous
y su lucha contra las máquinas. Al comenzar la película
Neo (Keanu Reeves) se encuentra inconsciente luego de haber
utilizado sus poderes en el mundo real, Bane (Ian Bliss)
ha sido "poseído" por el Agente Smith y
Zion se prepara para una invasión masiva de "centinelas".
A partir de ese momento la narrativa se divide en 3, por
un lado tenemos a Neo cuya mente debe escapar de un "limbo"
en el mundo virtual y visitar una vez mas al Oráculo
(Mary Alice intentando reemplazar a la irremplazable Gloria
Foster, quien murió prematuramente durante la filmación)
para intentar esclarecer su camino y "destino";
por otro lado Trinity (Carrie-Anne Moss) y Morpheus (Laurence
Fishburne) intentan ayudar a Neo en su escape forzando al
Merovingian a liberarlo del "limbo"; y, finalmente
la valiente (pero unidimensional en cuanto a su presencia
en la historia) población de Zion intenta sobrevivir
a la invasión de las máquinas. Durante todos
estos hechos, el Agente Smith (convertido en un programa
autónomo desde que fue destruido por Neo) logra duplicarse
en mayores números y su poder absorbente ahora amenaza
tanto a los humanos como a las máquinas.
Basta
con leer el párrafo anterior para comprobar que quienes
no ha visto la primera y la segunda parte van a estar mas
perdidos en esta película que un ecuatoriano en Siberia.
En lugar de intentar resumirlas aquí, les sugiero
que las alquilen y las vean antes de siquiera considerar
ver la tercera parte. Tampoco voy a darles más detalles
o mi interpretación de la historia en "Matrix
Revolutions", los privaría del suspenso. Sin
embargo, para quienes ya la hayan visto y deseen discutir
al respecto pueden escribirme y con gusto les envió
mis apreciaciones. Lo que si puedo adelantarles es que gran
parte de las preguntas originadas por la segunda película
no son contestadas claramente en la tercera. El final no
es concluyente y las respuestas que sí son presentadas
en la película, son confusas y subjetivas .
Tanto
esta película como la segunda parte ("The Matrix
Reloaded") han sido duramente tratadas por la crítica
en los Estados Unidos. Como sucede con la mayoría
de las películas mediocres, el problema radica en
el guión. Es interesante que los enigmáticos
hermanos Wachowski (directores y creadores de la trilogía)
intenten darle cierta profundidad filosófica a la
serie, siempre es bueno no subestimar la inteligencia de
la audiencia. Sin embargo, hay que tener muchísimo
cuidado con cambios de este tipo en segundas y terceras
partes de peliculas exitosas que ya han sembrado ciertas
expectativas en los fanáticos. En el caso de esta
trilogia la primera parte ("The Matrix") no es
recordada por sus citas filosóficas sino por su brillante
ejecución, por la forma en que nos mantuvo interesados,
por el ritmo de la historia, por lo atractivo de sus personajes
(especialmente Morpheous con su presencia, decisión
e invencible fe). Parece ser que los hermanos Wachowski
olvidaron las virtudes de la película original y
se perdieron en su ego frente al cheque en blanco y absoluto
poder creativo que recibieron de la Warner Bros. Si los
fanáticos quisieran un clase de filosofía
básica tomarían un curso universitario pero
no necesitan que la trilogía de "Matrix"
pretenda adoctrinarlos al respecto.
Otro
punto débil de la película es la pobreza con
la que los nuevos personajes han sido presentados. Ninguno
pasa de una simple herramienta narrativa. Inclusive los
personajes originales han sido maltratados por el guión
de esta película. Neo parece cada vez mas una máquina
y menos un humano, entiendo que no podemos exigir mucho
de la capacidad histriónica de Keanu Reeves pero
su personaje sencillamente no es interesante. Luego de dos
películas habría esperado conocer más
a Neo. Lo propio ocurre con Trinity y especialmente con
Morpheus, cuyo rol ha sido degradado de principal a prácticamente
un cameo.
Pero
más allá de los problemas de estructura y
forma que afectan esta película en mi opinión
el problema de fondo que le impide a "Matrix Revolutions"
funcionar es el siguiente: la película no debería
existir. Así es, habría preferido que la película
no existiera. La mayoría de las terceras partes sufren
del síndrome de "¿hasta dónde
podemos estirar esta idea sin que se vuelva absurda y repetitiva?"
y es debido a esto que inclusive las mejores terceras partes
no pasan de ser películas aceptables (me vienen a
la mente "El Padrino parte III", "Arma Mortal
III" y "Duro de Matar III"), sin embargo,
en el caso de "Matrix Revolutions" el inconveniente
es exactamente lo opuesto. La primera parte termina en una
nota tan rica en posibilidades, tan fantástica, tan
grande y ambiciosa que cualquier intento de detallar lo
que ocurre después va a resultar muy pequeño
frente a las expectativas de los fanáticos.
Hay ciertas historias cuyo desenlace es mejor no conocerlo.
La magia de este tipo de películas radica precisamente
en permitir que nuestra imaginación nos provea de
uno, sin saber con exactitud que ocurrió a continuación.
Habría sido mejor no saber con exactitud de que forma
Neo y la resistencia lograron liberar al resto de la humanidad.
No hay desenlace que pueda superar la imagen de Neo volando
de la cabina telefónica cual Superman luego de asegurarles
a las maquinas "voy a mostrarles a estas personas un
mundo sin ustedes". Que los hermanos Wachowski me permitan
imaginarme el resto. Sin segunda ni tercera partes, "The
Matrix" se habría convertido en un clásico
de ciencia ficción y no -como lo es ahora- en la
primera parte de una trilogía mediocre.
Muchos críticos aseguran que la primera parte fue
pensada originalmente como una historia única y final.
Según ellos, la idea de continuar nació frente
al éxito mundial de taquilla que tuvo "The Matrix".
Los hermanos Wachowski han negado esto, alegando (al mas
puro estilo de George Lucas) que la historia original fue
concebida desde un inicio como la primera de tres partes.
Les doy el beneficio de la duda, pero luego de ver el resto
de la historia no puedo evitar pensar en la siguiente máxima:
"el dinero no es todo en esta vida".
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