Una de
mis canciones favoritas del injustamente satanizado grupo
de heavy metal Iron Maiden, se llama "The Evil That
Men Do" ("El Mal Que Los Hombres Hacen").
La canción propone entre otras cosas, la infinitud
del mal. Es un tema interesante. ¿Nuestros malos
actos, tienen eternas secuelas en los demás? ¿Desencadenan
una reacción que causa sufrimiento a nuestros seres
queridos, a quienes nos rodean? ¿Hasta cuándo
se prologan estos efectos? ¿Tenemos el poder de ponerles
fin? Este es el cuestionamiento de fondo que Clint Eastwood
nos presenta en su última película, "Mystic
River".
Jimmy (Sean
Penn), Sean (Kevin Bacon) y Dave (Tim Robbins) eran buenos
amigos durante su niñez. Su amistad terminó
prematuramente cuando Dave fue secuestrado por dos pervertidos,
que, haciéndose pasar por policías, sorprenden
a los tres amigos escribiendo sus iniciales en un pavimento
fresco. Jimmy y Sean observan impotentes como Dave se aleja
en el carro de estos "policías". No saben
exactamente que pensar, sin embargo, sus ojos parecen entender
que el Dave que ellos conocen no volverá jamás.
Luego de ser abusado durante cuatro días en el sótano
de los pederastas, Dave logra escapar, o al menos su cuerpo
lo hace. Su mente y alma, asegura Dave años depues,
"se perdieron en ese momento para siempre".
La vida adulta
presenta caminos distintos para cada uno de estos amigos,
pero no menos difíciles. Jimmy es un ex-convicto
que administra su propia tienda , no parece ser especialmente
feliz pero su hija mayor, Katie (Emmy Rossum), no tiene
dificultades en hacerle sonreír. Ha reformado su
vida pero aún mantiene lazos con ciertos criminales
del barrio. Sean es un detective policía que ha sido
recientemente abandonado por su esposa, quien lo llama por
teléfono todos los días pero permanece en
silencio. Finalmente, Dave se ha convertido en un padre
de familia taciturno, como un individuo que recibe un golpe,
sangra y no cicatriza. Su estabilidad mental es una interrogante,
especialmente para quien debe conocerlo mas: su esposa.
Cuando Katie -la hija adolescente de Jimmy- es asesinada
brutalmente, Sean es el encargado de investigar el caso
y las pistas parecerían apuntar a Dave. ¿Es
posible que Dave haya asesinado a la hija de su amigo? ?Tendría
motivos o es producto de su aparente psicosis? ¿Está
siendo injustamente acusado?
Mystic River
no es un típico drama policial. Cierto, hay varias
características comunes a dicho género que
las podemos encontrar aquí: la elusiva identidad
del asesino, el padre de la victima que se impacienta con
la policía y empieza su propia labor detectivesca,
los puntos de vistas opuestos entre quienes investigan el
crimen, etc... Sin embargo, la película es más
ambiciosa. El núcleo de la historia no es descubrir
quien cometió el asesinato, sino revisar los efectos
que un acto de maldad puede causar en la vida de tres individuos.
La forma en que ese acto puede condenar a algunos y/o motivar
a otros a seguir luchando. Destaco además que el
trabajo investigativo de Sean y su compañero Whitey
(Laurence Fishburne), muestra con inusual realismo el lento
proceso de análisis por el que deben avanzar los
detectives.
Tal como
lo hizo en su galardonada "Unforgiven"(Oscar a
la Mejor Película, 1993), Eastwood nos sumerge en
el ambiente de su historia con lentitud, sin vestigio de
apuro, utilizando la contemplación. Hay sentimientos
que uno no puede "ver" en la pantalla sin una
muestra persistente y delicada. El reparto en esta película
es de primer orden y todos los actores brillan con luz propia,
pero lo hacen con aún más claridad de la acostumbrada,
gracias al excelente trabajo de dirección de Eastwood.
Sean Penn continúa sorprendiéndome con la
profundidad que puede brindar a sus personajes. El dolor
que Jimmy siente al perder a su hija es tan crudamente puesto
en evidencia por Penn, que uno no puede evitar verse afectado
y sentir absoluta simpatía con todas sus decisiones
buenas y malas. Por su dolor, por su amargura, por su impaciencia
y por su odio. Esta es una película difícil,
sin respuestas sencillas, es un drama psicológico,
duro.
Fui al cine
a ver "Mystic River" con cierta reserva. Había
leído que la película era depresiva y, honestamente,
no tenía mucho interés en ir al cine para
sentirme desolado. Al menos no en ese momento. Lo curioso
fue que al final, lo que sentí fue que una cierta
esperanza en nuestro subestimado libre albedrío.
La vida nos sorprende y golpea, pero somos nosotros quienes
decidimos si nos abandonamos en lo raso del frío
suelo o levantamos la frente y soportando el golpe, arremetemos.
Me parece a mi que el señor Eastwood nos sugiere
lo segundo. |