Enero 9 del 2006
Los escritores C.S. Lewis y J.R. Tolkien eran grandes amigos.
Las obras de ambos (las “Crónicas de Narnia”
y “El Señor de los Anillos”, respectivamente)
han tenido un impacto indiscutible en la literatura universal,
creando escapismo para niños y adultos en épocas
donde la imaginación era un paliativo necesario contra
los frescos recuerdos de la horrorosa segunda guerra mundial.
Ahora, nuevamente en tiempos de gran convulsión y
temor, las obras de estos grandes escritores son adaptadas
al medio de mayor influencia en la cultura popular actual:
el cine. Lamentablemente, a diferencia de lo ocurrido en
el medio literario, esta vez con resultados dispares.
La trilogía de “El Señor de los Anillos”
fueron películas de gran éxito crítico
y comercial. Aunque el éxito comercial de “Las
Crónicas de Narnia” estuvo asegurado desde
el primer día de filmación gracias a la legión
de fanáticos que tienen las novelas de C.S. Lewis,
me temo que en esta ocasión la crítica especializada
no coincidirá con los fans. Mientras la trilogía
de “El Señor de los Anillos” tenía
la grandeza y el rango que demandaba la obra literaria adaptada,
“The Chronicles of Narnia: The Lion, The Witch and
the Wardrobe” es tan sólo un película
competente, a ratos mediocre, que no hace justicia al material
original.
Un gran filme de fantasía no discrimina a los adultos,
sea cual fuese su historia y contenido. Aunque es un hecho
que la capacidad de asombro disminuye con la edad y la incredulidad
aumenta por el mismo motivo, no es menos cierto que somos
a lo largo de nuestra vida seres imaginativos con anhelos
y deseos, que necesitamos soñar y ser inspirados.
La obra de C.S. Lewis -compuesta en total por siete tomos
incluyendo “The Chronicles of Narnia: The Lion, The
Witch and the Wardrobe”- tiene los elementos necesarios
para traducirse en extraordinarias películas de fantasía,
donde todos los espectadores sin importar su edad encuentren
elementos de conexión emocional, tal como ocurrió,
por ejemplo, en filmes como “E.T. The Extra-terrestial”,
la trilogía original de “Star Wars” y
la trilogía de “El Señor de los Anillos”.
Este no es el caso de “The Chronicles of Narnia: The
Lion, The Witch and the Wardrobe”, película
que discrimina a los adultos por medio de serios errores
de dirección y de guión que con seguridad
escaparán a los más pequeños pero no
a los mayores. La historia narra las aventuras de cuatro
hermanos ingleses: Lucy (Georgie Henley), Edmund (Skandar
Keynes), Peter (William Moseley) y Susan Pevensie (Anna
Popplewell). Los Pevensie son enviados a una casa de campo
para escapar de los bombardeos alemanes durante la guerra,
y encuentran en un ropero el portal al mundo de Narnia,
mágico lugar donde los animales hablan y el bien
y el mal están representados por un león (Aslan,
con la voz de Liam Nelson) y una bruja (la siempre excelente
Tilda Swinton), respectivamente.
Andrew Adamson (famoso por dirigir “Shrek” y
“Shrek 2”) no encuentra el ritmo apropiado para
su filme y hay momentos inoportunos y carentes de cohesión
narrativa. Los personajes están pobremente desarrollados
y en consecuencia lo que les ocurre es ajeno y lejano al
espectador. Esto es particularmente injustificable considerando
que a diferencia de “El Señor de los Anillos”,
los protagonistas principales de esta historia pertenecen
al mismo mundo que la audiencia y además son personas
ordinarias envueltas en eventos extraordinarios. Es decir,
la oportunidad de establecer una conexión emocional
sólida era única y sin embargo fue desperdiciada.
Otro punto extrañamente mediocre son los efectos
especiales; ciertas escenas carecen del realismo que demanda
el público actual y anuncian con gran volumen su
artificialidad. El efecto mejor logrado es el de Aslan,
pero aquí nuevamente el guión traiciona al
filme y sabemos poco o nada del felino; tampoco vemos el
desarrollo de su relación con los hermanos Pevensie
y en consecuencia el afecto que éstos muestran hacia
él se presenta improvisado y falso.
La película tiene elementos rescatables sin duda.
La actuación de Tilda Swinton como la “bruja
blanca” de Narnia es muy convincente y Georgie Henley
como la pequeña Lucy es la revelación del
filme gracias a su talento, carisma y auténtica frescura.
El resto de los actores hacen un trabajo meramente aceptable,
nada más, pero sospecho que nuevamente el problema
es del guión y no de las habilidades del reparto.
Al final, este es otro caso de una gran oportunidad perdida.
Creo que la obra de C.S. Lewis por sus rasgos más
humanos e identificables tenía el potencial de convertirse
en un fenómeno cultural superior al creado -en forma
merecida- por la trilogía de “El Señor
de los Anillos”. Lo que tenemos en cambio con este
primer filme de las “Crónicas de Narnia”
es una obra mediocre que sin ser del todo mala, circunscribe
su efectividad hacia quienes gracias a la inocencia de sus
años poseen un grado de exigencia de fácil
satisfacción.
CALIFICACIÓN:
   |