Marzo 7 del 2006
El brasileño Fernando Meirelles continúa con
el talento y estilo exhibidos en “Ciudad
de Dios”, esta vez con un filme basado en una
novela del exitoso escritor John Le Carre (“The Taylor
of Panama”, “The Russia House”), especialista
en historias de espionaje.
“The Constant Gardener” no es exactamente una
película de espionaje, pero tiene casi todos sus
elementos: intriga, suspenso, giros inesperados en la trama
y muerte (también un poco de sexo). Con un claro
elemento adicional: el idealismo de su personaje principal,
Tessa Quayle (Rachel Weisz, ganadora del Oscar a la mejor
actriz en la última entrega, gracias a esta interpretación),
una activista que lucha por los derechos humanos en África.
Tessa se enamora de un agente diplomático del gobierno
inglés (Justin, interpretado en excelente forma por
Ralph Fiennes). Es una extraña combinación.
Justin es una rueda del sistema, sometido por el engranaje
general, carente de verdadera libertad, realista y temeroso.
Tessa en cambio es un espíritu libre, ansioso por
cambiar las cosas, que mira únicamente el fin último
y no las consecuencias próximas.
La trama gira en torno a la probable experimentación
de nuevas drogas en ciudadanos africanos pobres y desesperados,
por parte de las grandes empresas farmacéuticas.
Estoy de acuerdo con el crítico Roger Ebert cuando
afirma con relación a esta posibilidad: “me
gustaría pensar que es una exageración, pero
temo que no lo sea.” Tessa dedica todas sus energías
a denunciar y luchar contra lo que ella está convencida
ocurre en el continente más pobre del planeta. Pese
a su temeridad en ignorar el peligro personal que representa
el enfrentar a personas de tanto poder económico
y político, mantiene a su esposo en la ignorancia
respecto de sus actividades, precisamente para protegerlo.
Justin sabe que algo ocurre, y empieza a recibir preocupantes
advertencias. No comparte el idealismo de su mujer, pero
comprende lo infructuoso de luchar contra la perseverancia
de sus convicciones.
Meirelles utiliza el estilo de “desorden cronológico
narrativo” aplicando con tanta efectividad en “Ciudad
de Dios”. Pese a que lo hace con el mismo nivel general
de éxito, no logra alcanzar el ritmo absorbente y
vertiginoso de su anterior filme. “The Constant Gardener”
es a ratos lenta y demasiado contemplativa, pero no en perjuicio
significativo del resultado cinematográfico final.
El reparto principal lo completan Hubert Kounde como Arnold
Bluhm, un médico africano, compañero de batalla
e íntimo amigo de Tessa (¿o será tal
vez algo más?), Bill Nighy como Sir Bernard Pellegrin,
alto funcionario diplomático inglés y jefe
directo de Justin, y por último Danny Huston como
Sandy Woodrow, el principal comisionado inglés en
Africa.
Esta es una historia de cambios y evoluciones personales
en la manera de ver el mundo. Cambios que tal vez llegan
demasiado tarde y en forma inútil, pero no por ello
menos liberadora.
CALIFICACIÓN:
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