The Da Vinci Code
Columbia Pictures presenta un filme dirigido por Ron Howard. Escrito por Akiva Goldsman. Basado en una novela de Dan Brown. Tiempo de duración: 148 minutos. Calificada PG-13 (por imágenes perturbadoras, violencia, desnudez y contenido).
"The Mind sees what it wants to see.”

("La mente ve lo que quiere ver.”)

Sir Leigh Teabing
Robert Langdon:
Sophie Neveu:
Sir Leigh Teabing:
Bishop Aringarosa:
Andre Vernet:
Silas:
Bezu Fache:
Jacques Sauniere:
Lt. Collet:

Tom Hanks
Audrey Tautou
Ian McKellen
Alfred Molina
Jurgen Prochnow
Paul Bettany
Jean Reno
Jean-Pierre Marielle
Etienne Chicot


Mayo 27 del 2006

Empiezo reconociendo dos cosas: uno) no he leído la novela y tampoco está en mi lista de lecturas pendientes (que ya es bastante larga) y dos) soy cristiano (es decir, creo no sólo en la filosofía sino también en la divinidad de Cristo). Lo primero es, en mi opinión, una ventaja para escribir esta crítica ya que soy un convencido de la completa independencia que debe existir entre medios artísticos tan diversos como la literatura y la cinematografía. Lo segundo es un poco más complejo. Todo lo que puedo es asegurarles que he sido lo más objetivo posible, creo que lo suficiente para darle imparcialidad a mi opinión sobre el filme.

The Da Vinci Code es película de suspenso mediocre, que cumple con mantenernos en suspenso la mitad del tiempo pero nos aburre el resto. Ron Howard (Apollo 13, A Beautiful Mind) ha tratado de darle cohesión y coherencia a una trama llena de agujeros y poca claridad, y en el intento ha terminado con un producto que es 30 minutos (por lo menos) demasiado largo, con absurdos a lo largo de la historia, improbable información proporcionada en el segundo preciso, eventos que superan con creces la posible casualidad, y desafíos permanentes a la lógica.

El núcleo de la trama es el siguiente: el curador del Louvre, Jacques Sauniere (Jean-Pierre Marielle), es encontrado muerto debido a heridas de balas en el piso del museo, cerca de donde se encuentra la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. Al parecer la víctima -un hombre de avanzada edad- pese a sus heridas tuvo el tiempo (y la lucidez y concentración necesarias) para, entre otras cosas, dejar una serie de pistas escritas con su propia sangre alrededor de la escena del crimen, incluyendo claves, referencias históricas y otras complejas señales de un nivel de una sofisticación tal que únicamente pueden ser entendidas por Robert Langdon (Tom Hanks), un profesor de simbología de la Universidad de Harvard (cátedra inexistente en la vida real, a propósito).

Langdon casualmente -por supuesto- se encuentra en Paris y en pocos minutos se encuentra en el lugar de los hechos con la policía, en aún menos minutos ha descifrado todas las pistas dejadas por el difunto, las cuales parecen revelar una inmensa conspiración en la que estaría involucrada la Iglesia Católica.

Sophie Neveu (Audrey Tautou) es una agente de policía con un aparente vínculo familiar a la víctima, y el inspector Fache (Jean Reno) es también un policía, que en este filme ocupa el rol del “agente convencido en forma inamovible de la culpabilidad del inocente”.

Sophie y Langdon inician la búsqueda de la “verdad” detrás de la supuesta conspiración para conservar un secreto que “destruiría lo cimientos del cristianismo”, mientras Fache les pisa los talones y los acosa un monje-asesino-albino-sadomasoquista (Paul Bettany) de la organización católica Opus Dei (organización que no cuenta con monjes en sus filas, también a propósito), que desea a toda costa conservar el “secreto” que el asesinado curador del Louvre habría descubierto.

No entraré en más detalles para no eliminar el poco suspenso que existe en el filme, pero el secreto involucra dudas sobre la divinidad de Cristo y una supuesta relación con María Magdalena que habría dejado descendencia hasta la actualidad. A nivel de interpretaciones la película es igualmente mediocre, con las excepciones de Paul Bettany y quien sin duda se “roba el filme”, el extraordinario actor Ian McKellen interpretando a Sir Leigh Teabing, un Deux ex machina que asiste a Sophie y Langdon en el momento preciso, lleno de todas las respuestas y todas las explicaciones (y además un avión privado convenientemente cerca y listo para despegar cuando sea necesario).

The Da Vinci Code es un filme ordinario y medianamente competente, a ratos entretenido, pero que habría pasado desapercibido si no tuviese a la Iglesia Católica como villana en una época en donde la animosidad hacia esta última y su impopularidad están en niveles particularmente altos.


CALIFICACIÓN:



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Bajo ninguna circunstancia pierdas tu tiempo con este insulto al buen cine.

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Buena pelicula. Merece tu tiempo y dinero.

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