21 de Agosto del 2007
Muchos opinan que el género cinematográfico más difícil de producir es la comedia. Sin embargo, al mismo tiempo, puede ser el más efectivo para denunciar las contradicciones y absurdos en las que permanentemente incurrimos los seres humanos. El fanatismo religioso es un blanco fácil, pero no por ello es fácil producir una comedia que grafique tanto su potencial para el absurdo como Tortilla Heaven. El filme no es perfecto ni de lejos, y sus intentos de drama resultan inorgánicos con el resto de la obra y lastiman la efectividad de su comedia. Sin embargo, no pude dejar de encontrar admiración en el sincero intento de los creadores de Tortilla Heaven en denunciar la facilidad con la que el fanatismo religioso puede convertirse en fuente de corrupción, tanto de quienes lo divulgan como de quienes lo profesan.
Isidor (José Zuñiga), y su familia tienen una vida tranquila en medio de un pequeño pueblo en el estado de New Mexico igual a cualquier otro pequeño pueblo en estado de New Mexico. Isidor tiene un comedor-restaurante de comida típica donde prepara sus platos favoritos y los ofrece a sus vecinos. Tiene una vida sencilla, ordinaria, pero feliz. Todo cambia cuando Isidor descubre la imagen de Cristo en una de sus tortillas (bueno, la imagen de alguna de las representaciones artísticas de Cristo, ya que lamentablemente no tenemos fotografías del año 30AD, ¿seguirán vigentes los derechos de autor del artista original de la imagen?). En poco tiempo el fervor religioso del pueblo estalla, y como suele ocurrir en estos casos, primero el cambio es para bien y luego para mal.
Todos quieren un pedazo de la “tortilla bendita”, literal y figurativamente. El pueblo, la competencia de Isidor, un embaucador-emprendedor llamado Miguel que llega al pueblo atraído por la noticia del “milagro” como las moscas a la comida, y por supuesto, el párroco del pueblo (Padre Pancracio). El negocio de Isidor gracias a la tortilla (y al “promotor” Miguel) pasa de ser una microempresa a un joint-venture con potencial de franquicia internacional.
George Lopez completa el reparto principal, en un rol que no aprovecha ni lejanamente sus dotes para la comedia. Me hubiese encantado ver a Lopez en el papel de Isidor. Tiene la combinación perfecta de sarcasmo y bondad que habría servido enormemente al personaje. Quienes hayan visto en televisión su show semanal de comedia sabrán exactamente a que me refiero.
La directora y guionista del filme es Judy Hecht Dumontet, y pese a ciertos problemas de trama y guión, su esfuerzo ha producido un trabajo aceptable. No es fácil combinar la comedia y el drama como Hecht intenta en Tortilla Heaven, además denunciar el fanatismo religioso siempre generará duras críticas y hostilidad de…, pues, ¡los fanáticos religiosos! Por ello, todo esfuerzo valiente de abordar el tema debe ser reconocido.
CALIFICACIÓN:
   |