Abril
15, 2004
En
gran medida entiendo a quienes practican deportes extremos.
Vivimos en una sociedad mecanizada en donde la rutina es
la norma y la principal constante la repetición.
Sin embargo, los humanos no podemos únicamente producir,
necesitamos también sentir, experimentar emociones
fuertes. Para la mayoría de nosotros un buen libro
o una buena película representan una solución
controlada a esta necesidad humana. Para otros esto no es
suficiente. Requieren de emociones extremas para atender
su ansia. Alguien dijo alguna vez que " mientras
más cerca se está de la
muerte, más se aprecia la vida ".
Tal vez es por ello que existen los denominados "deportistas
extremos".
Eso,
o simplemente hay cierta gente loca de atar en este mundo.
Uno
de los primeros deportes extremos en aparecer y también
uno de los de mayor riesgo es el alpinismo. Desafiar las
alturas, por el puro placer de hacerlo. En Junio de 1985
los jóvenes alpinistas ingleses Simon Yates (25 años
de edad) y Joe Simpson (21 años de edad) decidieron
ser los primeros en alcanzar la cima del "Siula Grande"
(21.000 pies) en los Andes del Perú. Esta película
es un seudo-documental que describe la increíble
experiencia que soportaron ambos al lograr su hazaña.
Imágenes actuales de los verdaderos Yates y Simpson
describiendo lo ocurrido son intercaladas con recreaciones
de los hechos filmadas con actores en un estilo cinematográfico
crudo, que pretende darle al filme apariencia de documental.
Lo
que distingue a esta historia de otras proezas en las montañas,
es lo cerca que ambos (especialmente Simpson) estuvieron
de la muerte. El suspenso de saber si sobrevivieron está
ausente ya que tenemos a los protagonistas de narradores.
Sin embargo, la tensión está ahí, porque
a medida que el filme avanza nos percatamos cada vez más
de los horrores que ambos experimentaron. Y en el caso particular
de Simpson, nos preguntamos, ¿como es posible que
este hombre este vivo?
El
corazón del filme es el descenso del "Siula
Grande" (80% de los accidentes en el alpinismo, ocurren
durante el descenso), ya que es entonces cuando los problemas
se presentan. Fuertes tormentas de nieve les azotan y Simpson
se fractura gravemente una pierna al ceder parte del hielo
que le servia de soporte. Una fractura en una situación
tal es casi una condena de muerte. Mas, como es de esperarse,
Yates decide intentar utilizar una cuerda de 300 pies para
amarrase a Simpson y continuar el descenso en doble tiempo.
Primero baja Simpson con su pierna fracturada retorciéndose
de dolor mientras Yates se queda atrás sosteniéndolo
con la cuerda. Luego de 300 pies Simpson se detiene, se
asegura al suelo, y Yates lo alcanza. Luego se repite el
proceso.
Lamentablemente
el sistema no funciona como esperaban y debido a una descoordinación
ocasionada por la poca visibilidadad y la fractura de Simpson,
este último cae y queda colgando de un precipicio.
Yates sin saber que realmente había ocurrido con
Simpson y luego de esperar más de una hora (a bajísimas
temperaturas) decide cortar la cuerda para evitar morir
congelado.
La
forma en que Simpson sobrevive a la caída y logra
descender el resto de la montaña es una oda al espíritu
humano de supervivencia y lucha. Es realmente emocionante
ver a una persona real encontrarse en una situación
a todas luces insuperable, y no desfallecer, ni claudicar.
Una
de las cosas que más me impacto del filme es que
Simpson reconoce que es un hombre sin fe. Y que al encontrarse
solo, abandonado, en una situación desesperada, descubrió
que el suyo era un ateismo insuperable. Ni siquiera en tal
dilema sintió la presencia de un Ser Supremo o alguien
a quien podía acudir que no fuese a si mismo.
¿Que
lo motivó a seguir luchando? "quería
estar con alguien al morir" , confiesa Simpson.
Siendo
creyente, mi inicial sentimiento fue lástima por
la soledad que la falta de fe debió ocasionar en
Simpson durante su momento de mayor desesperación.
Sin embargo, mientras avanzaba la película mi lástima
fue reemplazada por admiración. Aquí había
un hombre que encontró en si mismo la suficiente
fortaleza para realizar lo imposible.
¿Que mayor exaltación puede exhibirse del
espíritu de lucha humano?
Esta
es una historia que inspira, digna de ser contada, y vista.
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