Marzo 23 del 2006
La animación es sumamente liberadora para un creador
cinematográfico. No sólo permite plasmar en
la pantalla todo lo que su imaginación conciba, sino
que además logra en forma inmediata la “suspensión
de incredulidad” por parte de los espectadores, tan
necesaria para poder envolverlos en el cine-entretenimiento.
“Wallace and Gromit in The Curse of the Were-Rabbit”
(ganadora del Oscar a la mejor película animada en
la última entrega) tiene una herramienta adicional
para lograr el escapismo de su público: utiliza animación
“stop-motion” o “de cuadro por cuadro”.
Esta es la técnica de animación donde se colocan
figuras movibles (generalmente de plastilina) frente a la
cámara y mediante un largo y tedioso proceso se las
mueve cuadro por cuadro, creando la ilusión de auto-movimiento.
El resultado reviste un aura especial de fantasía
y nos transporta con mayor facilidad a otros mundos. La
técnica “stop-motion” ha sido utilizada
con gran éxito en la época reciente, en filmes
como “The Nighmare Before Christmas” (Tim Burton,
1993), “Chicken Run” (Peter Lord-Nick Park,
2000), y “Corpse Bride” (Tim Burton, 2005).
Por supuesto que la animación por sí sola
no es suficiente para crear una buena película. Las
personas siempre necesitaremos un grado de identificación
en la pantalla, algún rasgo humano en los personajes
del filme, de lo contrario estamos frente a un videojuego.
Adicionalmente aunque en películas de este tipo el
realismo es lanzado por la ventana el momento en que empieza
el filme, sigue resultando necesaria la coherencia narrativa
y por supuesto, una trama entretenida. Todo esto lo han
logrado los ingleses Nick Park y Steve Box con “Wallace
and Gromit in The Curse of the Were-Rabbit”: no sólo
que la animación es extraordinaria sino que además
el filme cuenta con dos encantadores y carismáticos
protagonistas (Wallace and Gromit) en el centro de una historia
muy graciosa y divertida.
Wallace (un inventor y amante de los quesos) y su fiel perro
Gromit (que es además su mejor amigo y valiente protector)
se dedican al negocio de la “captura de conejos”.
El pueblo en el que viven tiene una obsesión por
los vegetales y anualmente se realiza el “festival
de vegetales gigantes”. Wallace y Gromit protegen
la integridad física de los vegetales concursantes
(a propósito, Gromit pese a ser un perro camina en
dos patas, y pese a tener una gran inteligencia no habla
-aunque lo asisten cejas de gran expresividad-). Sus clientes
son los ciudadanos que con cuidado y dedicación han
cultivado sus vegetales para el gran día. Este año
sin embargo hay algo siniestro en las sombras. Los atentados
contra los vegetales se multiplican sorpresivamente y hay
avistamientos de un conejo gigante, con dientes afilados
y grotesca apariencia. La luna parece tener incidencia en
lo que ocurre.
¿Se trata simplemente de un conejo ultra desarrollado
y glotón? ¿O estamos frente a un evento sobrenatural?
Les respondo con una sugerencia: vayan a ver “Wallace
and Gromit in The Curse of the Were-Rabbit” y averígüenlo.
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